19.4.05

Dáme tiempo

Entró en el despacho lleno de una confianza que siempre se había esfumado al traspasar la puerta de cristal. El jefe detectó la seguridad del empleado y sospechó, casi por inercia, pero lució su mejor sonrisa; era una regla básica, nunca faltaba esa sonrisa gélida.

- Has hecho un trabajo extraordinario, de veras. Confiábamos en ti, pero tu sacrificio ha superado incluso las expectativas - nada nuevo excepto el tuteo. Realmente buscaba aproximarse a él; quizás hasta era una declaración sincera.

- Gracias. - El brillo de sus ojos no se había encendido con el halago; provenía de dentro, muy adentro y de mucho antes.

- Bien y... - apartó la vista, como hacía siempre para simular accidentalidad. Pero no, estaba todo planeado; todo medido, todo anticipado, todo estudiado- ... ¿cómo prefieres que te recompensemos? La empresa está muy satisfecha. Estoy autorizado a entregarte... - otra vez la pausa, pero ahora debía denotar seriedad, trascendencia, profunda importancia-... mucho dinero.

- Quiero tiempo.

- Bien, eh... - otra vez la pausa, pero ahora era tensa, dubitativa y tremendamente espontánea-... y eso quiere decir...

- Nos vemos dentro de un año. - Se levantó y se fue, estirando los brazos hasta que crujieron algunas vértebras. Suspiró y abrió la puerta, sin girarse. Pensó distraídamente en su oficina y en lo terriblemente largas que se le antojaban ocho horas... justo ahora.


365 24/7... Pues va a ser que no.

3 Comentaris:

Blogger Miada deia...

Yo pregunto...tú verás si me contestas...
¿Esa es tu oficina?...¿el protagonista eres tú?
Un beso.

8:00 p. m.  
Blogger Outconsumer deia...

Por suerte, ni esa es mi oficina ni el protagonista soy yo... aunque yo elegiría sin duda un año de vacaciones. ;-)

9:29 a. m.  
Blogger Miada deia...

¿Pagadas o de excedencia?
Un beso.

6:32 p. m.  

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