Dáme tiempo
Entró en el despacho lleno de una confianza que siempre se había esfumado al traspasar la puerta de cristal. El jefe detectó la seguridad del empleado y sospechó, casi por inercia, pero lució su mejor sonrisa; era una regla básica, nunca faltaba esa sonrisa gélida.
- Has hecho un trabajo extraordinario, de veras. Confiábamos en ti, pero tu sacrificio ha superado incluso las expectativas - nada nuevo excepto el tuteo. Realmente buscaba aproximarse a él; quizás hasta era una declaración sincera.
- Gracias. - El brillo de sus ojos no se había encendido con el halago; provenía de dentro, muy adentro y de mucho antes.
- Bien y... - apartó la vista, como hacía siempre para simular accidentalidad. Pero no, estaba todo planeado; todo medido, todo anticipado, todo estudiado- ... ¿cómo prefieres que te recompensemos? La empresa está muy satisfecha. Estoy autorizado a entregarte... - otra vez la pausa, pero ahora debía denotar seriedad, trascendencia, profunda importancia-... mucho dinero.
- Quiero tiempo.
- Bien, eh... - otra vez la pausa, pero ahora era tensa, dubitativa y tremendamente espontánea-... y eso quiere decir...
- Nos vemos dentro de un año. - Se levantó y se fue, estirando los brazos hasta que crujieron algunas vértebras. Suspiró y abrió la puerta, sin girarse. Pensó distraídamente en su oficina y en lo terriblemente largas que se le antojaban ocho horas... justo ahora.
- Has hecho un trabajo extraordinario, de veras. Confiábamos en ti, pero tu sacrificio ha superado incluso las expectativas - nada nuevo excepto el tuteo. Realmente buscaba aproximarse a él; quizás hasta era una declaración sincera.
- Gracias. - El brillo de sus ojos no se había encendido con el halago; provenía de dentro, muy adentro y de mucho antes.
- Bien y... - apartó la vista, como hacía siempre para simular accidentalidad. Pero no, estaba todo planeado; todo medido, todo anticipado, todo estudiado- ... ¿cómo prefieres que te recompensemos? La empresa está muy satisfecha. Estoy autorizado a entregarte... - otra vez la pausa, pero ahora debía denotar seriedad, trascendencia, profunda importancia-... mucho dinero.
- Quiero tiempo.
- Bien, eh... - otra vez la pausa, pero ahora era tensa, dubitativa y tremendamente espontánea-... y eso quiere decir...
- Nos vemos dentro de un año. - Se levantó y se fue, estirando los brazos hasta que crujieron algunas vértebras. Suspiró y abrió la puerta, sin girarse. Pensó distraídamente en su oficina y en lo terriblemente largas que se le antojaban ocho horas... justo ahora.
365 24/7... Pues va a ser que no.
3 Comentaris:
Yo pregunto...tú verás si me contestas...
¿Esa es tu oficina?...¿el protagonista eres tú?
Un beso.
Por suerte, ni esa es mi oficina ni el protagonista soy yo... aunque yo elegiría sin duda un año de vacaciones. ;-)
¿Pagadas o de excedencia?
Un beso.
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